25.7.09

La laicidad como respuesta a la impunidad obispal

por Christian Gadea Saguier

Unos 300 feligreses católicos provenientes de diferentes parroquias de Ciudad del Este y miembros de la Asociación de Laicos Católicos del Alto Paraná (Laicap) se manifestaron el jueves a la noche en contra del obispo de Alto Paraná y Canindeyú, Rogelio Livieres Plano. La movilización fue frente a la sede de la Diócesis de Ciudad del Este, donde los fieles, portando antorchas y pancartas, exigieron la renuncia del obispo. Arrodillados pidieron por otro obispo puesto que ya no lo consideran un buen pastor porque “defiende a sacerdotes con denuncias de coacción sexual y también porque existen evidencias de malversación de fondos en la Diócesis de Ciudad del Este”, según relata una crónica del matutino La Nación.

¿Puede la doctrina laicista ayudar a estos devotos que se manifiestan contra su pastor?

Otra de las críticas fuertes al obispo por parte de los manifestantes es su alejamiento de los más humildes, contradiciendo a uno de los mensajes de Jesús, de que los pastores deben estar al lado de los más débiles, de acuerdo a lo señalado por Ángel Silva. Este es uno de los laicos sancionados por el obispo Livieres Plano por ser uno de los férreos críticos a su gestión. El mismo señaló que el titular de la diócesis hace todo lo contrario de lo que señala el mensaje de Jesús, porque como pastor debe reunir a su rebaño antes que dispersarlo.

¿El laicismo es una doctrina que defiende las presiones psicológicas que pueden ejercer sobre él los notables y dirigentes de su comunidad religiosa o étnica?

El acto se inició cerca de las 18:00, con el rezo del santo rosario para luego escucharse algunos de los planteamientos. Las consignas más repetidas en las pancartas fueron: “Señor, danos un obispo nuevo”; “Obispo, decídete a servirle a Dios o al dinero” y “Livieres Plano, renuncia”. Los manifestantes también mostraron su solidaridad con el sacerdote Gerardo Mereles, destituido recientemente de la parroquia Espíritu Santo del Área 4 de esta ciudad.

¿Es el laicismo una doctrina destinada a preservar la integridad de la religión y de los valores espirituales?

La diócesis, por su parte, desacreditó la movilización a través de un comunicado firmado por el vicario general Kevin Liberman. “Quienes de manera encubierta promueven esta actividad contraria a los fines de la Iglesia son los mismos que el año pasado ya desarrollaron una campaña de calumnias contra nuestro obispo. Se trata de un reducido grupo de personas sobre las que pesan sanciones canónicas, debido a sus prácticas contrarias a las de verdaderos fieles católicos, nucleados en aquel entonces en la denominada Judila, y ahora Laicap”, dice parte del comunicado.

La crónica demuestra el desacreditado nivel de liderazgo por parte de ciertos obispos de la Iglesia, quienes remisos a demostrar sus gestiones se ocultan detrás de la diócesis, amparados en un poder que les permite la impunidad de sus gestiones, tal como en su momento lo pudieron haber encubierto al exobispo Lugo de sus fiestas sexuales.

La laicidad en este sentido está pronto a defender a los ciudadanos, independiente de la confesión religiosa que guarden, puesto que su sentido se extiende más allá del corsé de la especificidad que ha caracterizado su emergencia histórica, es decir, la rivalidad de dos poderes, temporal y espiritual.

La laicidad se eleva al nivel más superior de la filosofía universalista y humanista de la que surgió, y se afirma como el pilar fundamental de una práctica de esencia democrática, sostiene Georges Corm (en su conferencia "Globalización y comunitarización del mundo: ¿Cuál es el futuro de la laicidad", 2006)

Entonces, una laicidad bien entendida es, ante todo, una doctrina de concordia civil en el interior de los Estados, así como en las relaciones interestatales; es también una doctrina que protege al individuo de la dictadura del conformismo y de las presiones psicológicas que pueden ejercer sobre él los notables y dirigentes de su comunidad religiosa o étnica; es además una doctrina destinada a preservar la integridad de la religión y de los valores espirituales, resguardándolos de las manipulaciones de los políticos en la competición por el poder, al tiempo que preserva la integridad del Estado de las manipulaciones de los religiosos.

21.7.09

La República se inclina ante el reconocimiento de un Obispo

por Christian Gadea Saguier

Fernando Lugo, presidente del Paraguay, firmó el viernes pasado un decreto donde reconoce a monseñor Severino Peralta como Obispo de la Diósesis de San Lorenzo. Si bien el artículo 82 de la Constitución Nacional de la República del Paraguay "reconoce el protagonismo de la Iglesia Católica en la formación histórica y cultural de la Nación", ningún otro artículo indica que el Poder Ejecutivo debe reconocer a las autoridades elegidas en el seno de cualquier confesión religiosa.

Las relaciones del Estado paraguayo con la Iglesia Católica en particular "se basan en la independencia, cooperación y autonomía", según señala el artículo 24 de la Carta Magna. Por lo tanto, bajo un sentido hermenéutico y a modo de análisis sobre el documento emitido, considero que donde existe independencia y autonomía (el Estado paraguayo) no es necesario el "renocimiento", pero sí lo es desde la Iglesia Católica hacia la figura del Presidente de la República, puesto que ella se desarrolla en el territorio paraguayo.

El Obispo, según indica el Código de Derecho Canónico, es un pastor de la Iglesia, así como cualquier Pastor de una confesión protestante. No obstante, esto no les faculta a las iglesias protestantes a solicitar el reconocimiento del Poder Ejecutivo, visto y considerando la independencia de poderes entre las instituciones.

Hurgando en el documento presidencial se puede notar otra serie de errores, comenzando por lo elemental, la gramática: El trato con adjetivo calificativo al título de una persona no está considerado en el léxico de la Lengua Española; el tema es que el decreto expresa: "...reconoce al monseñor..." cuando devería decir "a" en vez de "al". Sutilezas dirían algunos, pero considerando la idea sofista y sostenida en la actualidad por toda una corriente filosófica, el lenguaje crea nuestra realidad.

Además, el Decreto atiende las normas del Derecho Canónico, al expresar en su considerando el Canon 420 del código que regula el Derecho Canónico, cuando ninguna legislación del mencionado se encuentra bajo su facultad, puesto que "ninguna confesión tendrá carácter oficial" (Artº 24). Al final considera que "es necesario el reconocimiento", y no entiendo ¿por qué debe serlo? cuando "las relaciones se basan en independencia, cooperación y autonomía".

Pero el error no termina en su redacción, puesto que para que todo Decreto sea oficial necesita "el refrendo del Ministro del ramo", según señala el artículo 238, inciso 5) de la Constitución Nacional paraguaya. Por lo tanto, Lugo decreta que "será refrendado por el Ministerio de Educación y Cultura". Que me dicen... el órgano que debe impartir educación debe reconocer la autoridad de un pastor religioso emitido por un Código que no reconoce otra autoridad que sí misma.

15.7.09

Críticas a la municipalidad capitalina al no apoyar un evento religioso

Por Christian Gadea Saguier

Con una numerosa participación, según indica ABC, se inció en Paraguay el XV Congreso Mundial Menonita. El mismo matutino indica en la nota sobre el tema "La comuna asuncena se aplazó y no se asoció al evento". Esta frase no es atribuída a nadie en la publicaciçon, pero tampoco sería posible considerar una postura del diario sobre el evento, puesto que no es una editorial. Tal vez la persona que cubrió el encuentro, y luego realizó la nota, participe del credo menonita y al no contar con el "apoyo de la Municipalidad de Asunción" redactó esa sentencia. No es posible esperar que el gobierno, sea nacional o municipal, apoye cualquier tipo de iniciativa religiosa. Feriados nacionales como los del 8 de diciembre y los de "semana santa" constituyen una discriminación hacia los ciudadanos, por más que el argumento sea "por la tradición", antes está el trato equitativo legal entre los miembros de la nación. No me queda más que reconocer el desinterés de la comuna asuncena al no considerar su apoyo a un evento religioso. Las instituciones gubernamentales son seculares, así lo afirma nuestra Constitución. Esto indica que ningún cuerpo gubernamental puede participar en eventos religiosos; por lo tanto la Municipalidad en vez de "aplazo" obtuvo una aprobacion civil, puesto que respetó los dictados de la ley.

6.7.09

Parte del Paraguay en la Edad Media

Por Christian Gadea Saguier
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Uno de los ejemplos donde se ve la corta extensión del laicismo en Paraguay se publicó en el diario Ultima Hora, bajo el título: “Obispo de San Pedro habla de ideologías en marchas”, donde Adalberto Martínez, obispo de la Diócesis de San Pedro, fue consultado sobre la problemática situación en la que viven los pobladores del departamento de San Pedro, uno de los sitios más pobres y conflictivos en cuestiones sociales del Paraguay.

La zona vive momentos problemáticos causados no solomente por la miseria y el abandono del Estado, sino por las movilizaciones, protestas de campesinos, sintechos, sesameros, así como los cierres de rutas. Ante esta realidad el diario en vez de recurrir a un cientista político o a un sociólogo, busca autoridad cívica en las sotanas de un religioso, quien al igual que su homólogo que hace ahora de Presidente de la República, busca estar bien con todos sin comprometerse con nadie.

El religioso señaló que no desea emitir opinión sobre si los campesinos son o no utilizados por personas fuertemente ideologizadas como el dirigente Elvio Benítez, del cual se abstuvo de opinar. Además sostuvo que algunas organizaciones tienen buenos proyectos, pero otras prefieren separar a la Iglesia de sus objetivos. Y aseguró que los problemas del campo están latentes, pero también agregó que hay campesinos que realmente desean trabajar y buscan urgentemente una salida legal a la situación que les afecta.

¿Quién lo entiende? El tema es lamentable, y la realidad medieval, aquel momento en que el ser humano depositaba su autoridad en el religioso. ¿Dónde estamos, laicistas?